El desafío legal de la IA en el empleo: Una mirada a Latinoamérica

Por Janeth Rondón:

Hace unos días en mi artículo anterior, reflexionaba sobre un estudio que salió hace poco de Microsoft liderado por Kiran Tomlinson y su equipo donde analizaron más de 200,000 conversaciones anónimas de usuarios con Bing Copilot para entender cómo la IA podría complementar o reemplazar ciertas profesiones. Motivada a un comentario que hizo Dili Rondon García en ese momento aquí en la red sobre la importancia de entender el marco regulatorio en torno a ésto, hoy quiero compartirles el desafío que representan las leyes en cuanto IA especialmente en Latam.

La inteligencia artificial (IA) está transformando el mercado laboral de Latinoamérica, pero su rápido avance plantea un complejo desafío legal: ¿cómo regular su uso para proteger a los trabajadores y garantizar la equidad? A diferencia de regiones como Europa, que ya ha aprobado el Acta de IA, Latinoamérica se encuentra en una fase de adaptación, con marcos legales que aún no abordan directamente las especificidades de la IA en el trabajo.

Vacío normativo y la aplicación de leyes existentes

Actualmente, no existe un marco legal unificado para la IA en el trabajo en la región. Los países latinoamericanos se apoyan en la normativa laboral y de protección de datos ya existente, lo que genera un vacío significativo.

  • Protección de datos personales: La mayoría de los países de la región cuentan con leyes de protección de datos (como la Ley 1581 de Colombia o la Ley 29733 de Perú) que exigen el consentimiento del trabajador para el uso de sus datos y garantizan su derecho a la privacidad. Sin embargo, el uso de la IA en la toma de decisiones (contratación, despido o evaluación de desempeño) puede procesar datos sensibles de manera masiva, lo que pone a prueba la capacidad de estas leyes para proteger al individuo.
  • No discriminación y equidad: La IA puede replicar y amplificar sesgos presentes en los datos con los que es entrenada. Esto podría llevar a la discriminación algorítmica por motivos de género, raza, edad, etc. Las leyes laborales de la región prohíben la discriminación, pero es difícil probar que un algoritmo es la causa de un trato injusto.

Principales retos legales y éticos

El uso de la IA en el ámbito laboral plantea retos concretos que la legislación actual no resuelve:

  • Transparencia y explicabilidad: Los trabajadores tienen el derecho de saber cómo se toman las decisiones que los afectan. Con la IA, el proceso es a menudo una “caja negra” , lo que dificulta la capacidad del empleado para impugnar una decisión basada en un algoritmo. ¿Puede un trabajador solicitar una explicación de por qué un sistema de IA lo despidió o le negó un ascenso? La ley actual no lo establece de forma clara.
  • Derecho a la desconexión y vigilancia: La IA permite una monitorización constante del desempeño laboral, lo que difumina la línea entre el tiempo de trabajo y el personal. Esto entra en conflicto con las normativas sobre el derecho a la desconexión digital que ya existen en algunos países como Argentina y Chile.
  • Responsabilidad: ¿Quién es responsable si un algoritmo comete un error grave en una decisión laboral? ¿La empresa que lo implementa, el desarrollador que lo creó o el propio algoritmo? La definición de la responsabilidad legal es un área gris en la que la legislación de la región aún no ha incursionado.

El camino a seguir: Hacia una regulación proactiva

El futuro de la regulación de la IA en el trabajo en Latinoamérica dependerá de la capacidad de los gobiernos y legisladores para crear marcos específicos y proactivos. Algunas de las posibles medidas incluyen:

  • Auditorías algorítmicas: Exigir que los sistemas de IA utilizados en la toma de decisiones laborales sean auditados regularmente para detectar y corregir sesgos.
  • Derecho a la intervención humana: Garantizar que las decisiones clave que afecten a un trabajador no sean tomadas exclusivamente por la IA, sino que siempre haya una supervisión humana.
  • Definición de “IA de alto riesgo”: Clasificar los sistemas de IA según el riesgo que suponen para los derechos de los trabajadores, aplicando regulaciones más estrictas a los de alto riesgo.

El reto para Latinoamérica es crear una legislación que fomente la innovación y la productividad que la IA puede aportar, sin sacrificar la protección de los derechos laborales. La cooperación entre empresas, sindicatos y gobiernos será clave para establecer un marco legal que garantice una transición justa y equitativa hacia el futuro del trabajo impulsado por la IA.


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