Los pecados capitales de la transformación ágil

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Muchas organizaciones decidieron hacer una transformación radical desde lo tradicional a lo ágil, pero en el camino han enfrentado retos difíciles para cumplir con los objetivos planteados. Por ello, explicaremos los siete pecados capitales que son frecuentes al comenzar la travesía hacia la agilidad:

Primer pecado capital: No estar alineado con la aspiración y el valor de una transformación ágil

Al hablar de agilidad, nos referimos al replanteamiento del modelo operativo que tiene cada organización. En ocasiones, se ha percibido que empresas abarcan estas transformaciones hacia la agilidad sin ratificar que los líderes compartan aspiraciones y el valor que tiene una transformación. No obstante, pueden estar alineados para aplicar los principios ágiles, pero terminan creando una plataforma caótica, ya que cada uno escoge un enfoque diferente para implementar agile.

Se necesita un plan que otorgue valor. Ello se logra a través de los impulsores de valor, que se usan a lo largo de la transformación. Si no se aplica, podría restringirse el impacto del desarrollo.

Segundo Pecado capital: No dar prioridad estratégica a lo ágil

Un gran error es aplicar la metodología ágil a grupos reducidos dentro de la organización, como si se tratara de experimentar. Si bien puede ser exitoso, solo impactaría en pequeños equipos. Ello impide que los directores o C-level entiendan el verdadero efecto de una transformación ágil y su gran nivel estratégico. La agilidad no debe quedarse estancada, debe expandirse por toda la empresa para que observen el verdadero potencial. Asimismo, debe considerarse el principal enfoque estratégico para conseguir objetivos reales.

Tercer pecado capital: No priorizar la cultura ante lo demás

Excluir lo que implica un cambio de mentalidad y gestión ágil, es un error. Los cambios exitosos requieren de una transformación a nivel ejecutivo. No obstante, si se hace una efectiva transformación ágil, se pueden lograr cambios culturales valiosos, logrando un mayor enfoque en el usuario, la cooperación, enseñanzas, etc.

Cuarto pecado capital: No buscar o contratar a potenciales talentos

Es primordial una estrategia de reclutamiento y talento al momento de reclutar potenciales trabajadores. Se necesita hacer seguimientos constantes, entrevistas eficaces en las que se analice detalladamente el perfil profesional de cada postulante y contagiarles la pasión por el puesto.

Si no, nos enfrentaremos al desgaste y bajo rendimiento del equipo debido a la falta de pasión, entusiasmo y claridad del rol.

Quinto pecado capital: No considerar la estrategia y el ritmo para avanzar más allá de las pruebas

Se puede hacer una prueba ágil en pequeños equipos de la organización, donde se puede aplicar herramientas de la compañía para hacer que este funcione. Pero, escalar a través de una sección transversal amplia es diferente y requiere de planificarse inicialmente. Se debe tomar en cuenta los recursos limitados, la capacidad de liderazgo, el ritmo de transformación, etc.

Sexto pecado capital: No contar con una base estable que respalde la agilidad

La mayoría de empresas aplican agile para la gestión de proyectos. Pero, deben saber que para que los grupos de trabajo ejecuten un plan utilizando la metodología ágil, se necesitan variaciones en los procesos de gestión y los instrumentos de apoyo que tienen a la mano los equipos.

Los equipos ágiles también necesitan aplicar activos tecnológicos de manera rápida y eficaz para abastecer los entornos y evitar largos procesos de planificación y retrasos.

Séptimo pecado capital: No inculcar la experimentación y repetición de procesos en el ADN de la empresa

El proceso iterativo en empresas es complejo. Ya que, los grupos de trabajo malgastan esfuerzos en ejecuciones sin resultado, debido a que, en el proceso, no se enfocan en las necesidades del cliente y prefieren adivinar preferencias y efectuar planes erróneos.

Asimismo, otro error que limita la experimentación es la ejecución de marcos ágiles rígidos. Es frecuente que compañías pasen de lograr un cambio en el enfoque de transformación ágil de disminuir procesos, transformar la mentalidad y actitudes que permitan innovar, a solo aplicar el marco adecuado. Los marcos son efectivos para brindar una base al proyecto, pero no debe acoplarse de forma rígida, debe aplicarse para cubrir necesidades empresariales.

Sin duda alguna, evitar cometer estos pecados capitales te permitirá desarrollar tu camino hacia la agilidad de forma eficaz. Ahora que lo sabes ¿Qué esperas para transformar tu empresa y lograr el cambio?

Fuente: New Agile Letter


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