Salud Mental en el Trabajo: Importancia y consecuencias para su priorización

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Según encuestas realizadas por portales de trabajo en el país, más del 70% de los trabajadores sufren de estrés y un 71% indica que ese estrés les ha generado depresión. De acuerdo con Pamela Navarro, directora de Atalla Legal, la salud mental en el contexto laboral debería ser de interés para todos los que conforman una empresa independientemente de su posición o área, ya que este tiene un fuerte impacto en el desempeño diario, puede ser considerado un riesgo psicosocial e influye en las decisiones los colaboradores toman.

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En ese sentido, y en el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, la abogada precisa algunas de las principales consecuencias que puede tener en el trabajador la falta de medidas que prioricen el bienestar mental de sus empleados o su falta de identificación oportuna.

  1. Estrés laboral. Esta corresponde a reacciones frente a exigencias profesionales que sobrepasan los conocimientos o habilidades del colaborador y que impiden que se desempeñe de forma óptima. Tiene consecuencias a corto plazo, tales como ansiedad, falta de concentración o problemas estomacales. Pero también a largo plazo si se mantiene o no se gestiona de forma correcta, al reducir su productividad, presentar problemas de salud física afectando al sistema nervioso o endocrino, y efectos en la salud mental como la depresión, exponiendo al trabajador a desarrollar adicciones o a afectar su calidad de vida.
  2. Desgaste profesional. Más conocido como el síndrome de burn out. Esta se puede presentar en cuatro ejes. En el plano emocional el trabajador se encontrará desmotivado o irritado; conductualmente, su productividad disminuye y tiene problemas para comunicarse de forma efectiva; en el plano cognitivo, tendrá dificultad para concentrarse, será más olvidadizo y reducirá su capacidad de aprendizaje; y por último, en el fisiológico, presentará dolores musculares, problemas cardiovasculares o aumento repentino de peso.
  3. Relaciones nocivas. Este tipo de relaciones puede darse tanto a nivel personal como laboral. Enfocándonos en esta última, las características que presentan pueden identificarse como acoso y puede darse de manera vertical descendente, es decir de jefes a subordinados con amenazas de despido, sobrecarga laboral o rechazo a iniciativas presentadas por el trabajador. Pero también existe el acoso horizontal o mobbing, el que se produce entre compañeros de un mismo rango, realizando aislamiento social, bullying, discriminación o trato indiferente.

“Si estamos en capacidad de identificar esto en algún miembro de nuestro equipo debemos actuar de inmediato. La clave del éxito es la conversación sincera y empática.  Buscar y encontrar juntos la raíz del problema. Una vez identificado, se recomienda establecer metas objetivas y reales, así como también plazos o etapas que nos permitan dar un seguimiento de su avance”, resalta la directora de Atalla Legal.

Finalmente, Pamela Navarro señala que es importante entender qué motiva al trabajador, qué le genera satisfacción no solo en el plano laboral, sino también en el plano personal.  “Conectemos con ellos, con su yo personal, dediquemos tiempo a preguntarle cómo está, cómo están las cosas por casa, cómo están sus hijos o sus mascotas. Una buena salud mental no solo repercute en el bienestar de los trabajadores y el equipo, sino también en la organización. La indiferencia es el mayor enemigo de los equipos exitosos”, menciona.


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