
Por Tamy Yi Choy, Gerenta de Talento en Nestlé Perú:
Cuando hablamos de empleabilidad juvenil, solemos pensar en la búsqueda del primer empleo. Sin embargo, la preparación para el mundo laboral comienza mucho antes. Empieza con aquellas experiencias que ayudan a los jóvenes a conocerse mejor, descubrir sus fortalezas, asumir desafíos y desarrollar la confianza necesaria para construir su futuro profesional.
Hoy, ese camino transcurre en un entorno de cambios constantes. La transformación digital, las nuevas formas de trabajo y la evolución de las organizaciones han hecho que el éxito profesional dependa cada vez más de habilidades como la adaptabilidad, la colaboración, la comunicación, la curiosidad y el aprendizaje continuo.
Por ello, prepararse para el futuro no consiste únicamente en adquirir conocimientos técnicos. También implica desarrollar la capacidad de trabajar con otros, resolver problemas, tomar decisiones y aprender de la experiencia. Estas competencias se fortalecen cuando los jóvenes tienen oportunidades de participar en proyectos, enfrentar situaciones reales y poner en práctica lo aprendido.
Al mismo tiempo, es natural que muchos inicien su carrera sin tener completamente definido su camino. No es necesario contar con todas las respuestas desde el principio. Lo importante es mantener la disposición para explorar, aprender, equivocarse y volver a intentarlo. En un mundo que evoluciona rápidamente, la capacidad de adaptación puede ser tan valiosa como cualquier conocimiento específico.
En Nestlé, entendemos que capacidades como la colaboración, el coraje para enfrentar nuevos desafíos, la agilidad para adaptarse al cambio y la mentalidad de aprendizaje continuo no se desarrollan en teoría, sino a través de la práctica. Cuanto antes los jóvenes tengan oportunidades para ponerlas a prueba, más herramientas tendrán para desenvolverse con confianza a lo largo de su carrera profesional.
Las empresas también tenemos un rol fundamental. Debemos generar espacios que les permitan adquirir experiencia, acercarse al mundo laboral, desarrollar nuevas capacidades y descubrir su potencial. Abrir oportunidades, acompañar y brindar experiencias significativas es una forma concreta de contribuir al desarrollo de las próximas generaciones.
Por su parte, los jóvenes tienen la responsabilidad de asumir un papel activo en su crecimiento, aprovechar las oportunidades disponibles y mantener una actitud de aprendizaje continuo.
La empleabilidad, entonces, no empieza con el primer puesto de trabajo ni termina al conseguirlo. La empleabilidad se construye cuando el esfuerzo individual y el compromiso de las organizaciones avanzan de la mano.
Porque el talento y el crecimiento no surgen por casualidad. Crecen cuando existen oportunidades para desarrollarlo y personas dispuestas a asumir el desafío de aprovecharlas.
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