
Por Mariana Albino – Head of HR Nestle Peru Bolivia:
En el mercado laboral actual, esperar a tener todas las respuestas puede costar más que equivocarse en el camino. En un entorno donde los cambios ocurren cada vez con mayor rapidez, las organizaciones necesitan personas capaces de actuar con sentido de urgencia, tomar decisiones responsables y avanzar con determinación, incluso cuando el panorama no está completamente definido.
Hablar de velocidad sobre perfección no significa actuar sin criterio ni elegir el camino más rápido a cualquier costo. Significa comprender que, en muchos casos, el progreso oportuno genera más valor que una solución perfecta que llega demasiado tarde. Implica probar, ajustar, aprender y reconocer cada avance como parte del proceso de transformación.
Desde la gestión humana, vemos que esta mentalidad es cada vez más importante para el desarrollo del talento. En un contexto marcado por la digitalización, la innovación constante y nuevas expectativas de los colaboradores, las organizaciones necesitan culturas que promuevan la agilidad y la toma de decisiones efectiva.
Para lograrlo, es fundamental construir entornos de confianza donde las personas se sientan habilitadas para proponer ideas, actuar con autonomía, equivocarse responsablemente y aprender de la experiencia. Cuando los equipos conocen con claridad las prioridades, comprenden el propósito de su trabajo y cuentan con autonomía responsable, pueden enfocar sus esfuerzos en aquello que realmente genera impacto.
Esta visión parte de una convicción esencial: la transformación se construye en movimiento. Esperar el momento perfecto puede significar perder oportunidades valiosas para innovar, optimizar procesos o responder de manera oportuna a las necesidades de consumidores y colaboradores.
Este enfoque también tiene un impacto directo en la empleabilidad. Los profesionales que desarrollan capacidad de adaptación, pensamiento crítico y orientación a la acción están mejor preparados para crecer en entornos dinámicos. Hoy, el mercado laboral valora a quienes pueden decidir con la información disponible, colaborar con otros, aprender rápidamente y convertir los desafíos en oportunidades de mejora.
Sin embargo, actuar con velocidad requiere liderazgo. Los líderes tienen el reto de crear las condiciones necesarias para que sus equipos trabajen con confianza, sin temor a equivocarse y con límites claros sobre su autonomía. También deben reconocer el progreso, no solo el resultado final, porque muchas veces la innovación surge de pequeños avances acumulados que permiten llegar más lejos.
La búsqueda constante de la perfección puede parecer prudente, pero en contextos de cambio también puede convertirse en una barrera. Las organizaciones que aprenden a probar, corregir y volver a intentar están mejor preparadas para competir, innovar y construir equipos más ágiles.
Velocidad sobre perfección no significa renunciar a la excelencia. Significa comprender que la excelencia también se construye mientras avanzamos. En un mundo que no espera, el verdadero diferencial está en actuar con criterio, aprender rápido y mejorar continuamente.
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