
En Perú, donde la seguridad laboral sigue siendo un desafío crítico para sectores como minería, manufactura, energía y logística, MindSafe de MIDOT plantea un nuevo enfoque para pasar de la medición del riesgo a intervenciones conductuales accionables.
En un contexto donde la Seguridad y Salud en el Trabajo continúa siendo una prioridad para las organizaciones peruanas, MindSafe de MIDOT destaca la necesidad de transformar la gestión de SST desde un enfoque reactivo hacia uno preventivo, estratégico y basado en datos. La clave, de acuerdo con su análisis regional, está en entender y gestionar el comportamiento humano como uno de los principales factores detrás de los incidentes laborales.
En Perú, el reto es evidente. De acuerdo con el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, durante 2025 se registraron 44,602 notificaciones de accidentes de trabajo, incidentes peligrosos y enfermedades ocupacionales, el nivel más alto desde 2011. De ese total, 43,750 correspondieron a accidentes de trabajo no mortales, 228 a accidentes mortales y 494 a incidentes peligrosos.
Además, el boletín del MTPE muestra que, solo en diciembre de 2025, se reportaron 3,794 notificaciones a nivel nacional, de las cuales 98.3% fueron accidentes de trabajo no mortales. Lima y Callao concentraron 90.7% de los accidentes no mortales y 67.9% de los mortales, mientras que los sectores más afectados fueron industrias manufactureras, comercio y actividades inmobiliarias.
Frente a esta realidad, el Reporte de Distribución Cultural MindSafe Compilado 2026 ofrece una lectura regional basada en más de 104,000 evaluaciones realizadas en México, Chile, Perú y Colombia, con información segmentada en industrias estratégicas como minería, logística, manufactura y energía. El análisis identifica patrones culturales, niveles de madurez en seguridad y exposición al riesgo, permitiendo pasar de diagnósticos generales a intervenciones específicas por perfil conductual.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que 28% de la población evaluada en LATAM se encuentra en zona de control. Esto significa que no necesariamente está en una zona de riesgo directo, pero tampoco opera con plena autonomía o conciencia preventiva. En la práctica, este grupo puede migrar hacia comportamientos inseguros bajo presión operativa, supervisión deficiente o liderazgo inconsistente; pero también puede convertirse en el mayor motor de cambio si se interviene correctamente.
“En Perú, muchas organizaciones ya cuentan con procesos, protocolos y capacitaciones en SST. El verdadero reto está en asegurar que esos estándares se traduzcan en comportamientos consistentes en campo. El diagnóstico es solo el punto de partida; la transformación ocurre cuando los datos se convierten en acciones específicas para cada perfil de riesgo”, señaló Jorge Bustillos, Industrial Safety Senior Consultant de MIDOT MindSafe.
El reporte también revela que solo 54% de la población evaluada en LATAM presenta compatibilidad cultural con su operación, reflejando una brecha significativa entre lo que el entorno exige y cómo las personas actúan frente al riesgo. Para operaciones peruanas de alta exposición —como minería, manufactura, energía, construcción y logística— esta brecha puede traducirse en mayor dependencia de la supervisión, baja autonomía preventiva y costos asociados a errores, incidentes o accidentes evitables.
“Cuando hablamos de cultura de seguridad, no hablamos únicamente de cumplir una norma. Hablamos de cómo una persona percibe el riesgo, cómo decide bajo presión y qué tanto asume responsabilidad dentro de su zona de control. En sectores críticos para Perú, esa diferencia puede ser determinante para prevenir un accidente”, agregó Bustillos.
Los datos de MindSafe también muestran que la evolución cultural no ocurre de manera homogénea por industria. A nivel LATAM, logística destaca por su avance hacia la zona independiente, pasando de 10% a 18%, mientras que manufactura mejora su presencia en zona de seguridad, de 47% a 50%. En contraste, minería se mantiene estable, sin avances relevantes en autonomía conductual, un punto especialmente relevante para Perú por el peso estratégico y el nivel de exposición operativa del sector.
Desde la perspectiva de MindSafe, pasar del diagnóstico a la acción estratégica implica evaluar conductualmente a cada colaborador, identificar niveles de compatibilidad, riesgo y madurez cultural, y diseñar intervenciones diferenciadas para líderes y equipos operativos. El objetivo no es solo reducir incidentes, sino fortalecer hábitos seguros, alinear liderazgo y operación, y construir culturas preventivas sostenibles.
“El liderazgo define la velocidad del cambio cultural. Si un colaborador está en zona de control, puede moverse hacia seguridad o hacia riesgo dependiendo del entorno, la presión operativa y el ejemplo que recibe. Por eso, en SST, los líderes no solo supervisan: modelan comportamientos”, concluyó Bustillos.
Con este enfoque, MindSafe de MIDOT busca acompañar a las empresas peruanas a evolucionar de una seguridad basada en cumplimiento hacia una seguridad inteligente, preventiva y medible, donde la información se traduzca en decisiones concretas para proteger la vida de las personas y mejorar la eficiencia operativa.
Acerca de MindSafe
MindSafe es parte de MIDOT, enfocada en prevenir accidentes laborales mediante la evaluación del riesgo humano. A través de ciencia conductual, data, indicadores accionables, consultoría y talleres, identifica factores críticos, fortalece hábitos seguros y acompaña la evolución de una cultura preventiva en los equipos.
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