
Por Frank Farro:
Usualmente, al revisar demandas judiciales en las que se solicita la reposición o indemnización por despido, los trabajadores suelen alegar su buen récord laboral y la evaluación razonable que se debió realizar en su caso, antes de proceder con el despido.
Sin entrar a discutir si estas evaluaciones previas tienen vinculación directa con el despido o la falta laboral cometida por el trabajador, me parece importante revisar cómo es que las organizaciones trasladan estas evaluaciones al personal o si en sentido contrario, nunca se realizan.
Sin perjuicio de que ello también conllevaría a tener a futuro un expediente por cada trabajador mucho mejor realizado (con evaluaciones, capacitaciones, constancias de reuniones, mejoras o evaluaciones de rendimiento), es importante que los trabajadores conozcan el objetivo no solo de la Empresa, sino de su propio puesto de trabajo. Ello no solo genera una mejor productividad sino una relación directa entre el trabajador y las funciones que realiza, lo cual se puede conocer incluso como la “fidelización a su puesto de trabajo”.
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Asimismo, conocer los puntos de mejora de cada puesto de trabajo y realizar evaluaciones continuas (de acuerdo con la actividad que se realice) permite una mejor gestión en la imposición de sanciones (amonestación, suspensión, despido) y contar con procedimientos disciplinarios fuertes.
Finalmente, estas capacitaciones y/o reuniones generarán, en el mediano o largo plazo, contar con personal mucho más capacitado, que entienda la filosofía de la organización, se involucre con su puesto de trabajo y se afiance la relación laboral.
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