
Por Annie Sandoval:
En las organizaciones hablamos con frecuencia sobre cómo podemos fortalecer el compromiso de los colaboradores con la empresa, su equipo de trabajo y con los objetivos del negocio. Sin embargo, a veces perdemos de vista el primer compromiso que debemos honrar y que da título al artículo de hoy.
En ocasiones no es tan visible hasta que nos toca tomar decisiones que nos generan dudas e incertidumbre y que veo con frecuencia en mis sesiones de coaching y mentorías.
En las organizaciones hablamos con frecuencia sobre cómo podemos fortalecer el compromiso de los colaboradores con la empresa, su equipo de trabajo y con los objetivos del negocio. Sin embargo, a veces perdemos de vista el primer compromiso que debemos honrar y que da título al artículo de hoy.
En ocasiones no es tan visible hasta que nos toca tomar decisiones que nos generan dudas e incertidumbre y que veo con frecuencia en mis sesiones de coaching y mentorías.
Algunas se escuchan así:
- ¿Debo cambiar de puesto aunque eso implique dejar a mi equipo de trabajo?
- ¿Me atrevo a empezar ese proyecto personal o me quedo en mi rol actual?
- ¿Debo escuchar esa oferta de trabajo que no busqué?
- ¿Acepto ese ascenso aunque sienta que no es mi camino?
Muchas veces la duda surge por el temor a “traicionar” un compromiso externo; a la empresa, el equipo o tu familia, aun cuando en el fondo sabes cuál debería ser tu respuesta.
Y en ese momento les pregunto lo siguiente:
Si no hubiera equipo, ni un jefe, si no tuvieras que rendir cuentas a nadie ¿Qué harías?
Allí es donde radica la esencia de la frase: El primer compromiso que tienes es contigo mismo.
Pero el compromiso no es solo una frase bonita y que parece importante, implica:
- Tener un propósito claro: El “para qué”, que da sentido a lo que haces cada día.
- Valores: Tu propia filosofía de vida, tus “no negociables”.
- Metas y objetivos: Qué quieres alcanzar a nivel personal y profesional. Cómo te ves en unos años.
Cuando tienes claridad en estos puntos es más sencillo actuar desde la autenticidad y no desde la obligación.
¿Y cómo el compromiso personal impacta en las organizaciones?
Contrariamente a lo que pareciera, honrar tu compromiso personal no es un tema alejado o contrario a los demás compromisos laborales. De hecho facilita y fortalece otros aspectos como:
- El alineamiento al rol y propósito corporativo.
- Favorece el trabajo basado en la motivación, lo cual a su vez impulsa la creatividad y la productividad.
- Construye relaciones más auténticas y basadas en la confianza.
Por ello, como líderes debemos alentar a nuestros equipos a conectar con ese compromiso tan personal y único.
Cuando el primer compromiso es contigo, todos los demás se toman desde la libertad, la conciencia y la coherencia.
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