Cuando las elecciones entran a la oficina

Por Carla Sebastiani, Head of Sales:

Estos días, en medio de un proceso electoral complicado, por decir lo menos, la conversación pública y mediática se han concentrado totalmente en el escenario político. Pero hoy, de vuelta en la oficina, pensaba en que medimos muchísimos elementos durante esta época, y no nos preguntamos cómo se están viendo afectadas las personas.

Desde Buk realizamos una encuesta reciente a colaboradores de diferentes empresas peruanas, y como era de esperarse la foto general refleja la incertidumbre que ya conocemos. Pero sorpresivamente más que una expectativa negativa encontramos una sensación de estancamiento. El 90% de los encuestados considera que encontrar empleo será igual o más difícil con el próximo gobierno, y tres de cada cuatro cree que los salarios se mantendrán sin cambios durante el primer año.

Esa percepción tiene aristas complementarias: la generación de empleo aparece como la principal prioridad laboral, pero no de manera homogénea. Mientras los hombres tienden a priorizarla con más fuerza (44%), versus un 29% de mujeres; se observa que las mujeres muestran mayor interés en estructuras con mayor flexibilidad. Pasando a un análisis a nivel generacional vemos que nuestra fuerza laboral más joven tiene gran preocupación por la seguridad social. Esto quizás nacido de la suspicacia con la que la generación z mira el futuro.

La política, tema siempre controvertido, nos presenta un desafío nuevo: cómo habilitar conversaciones informadas sin trasladar la polarización al interior de los equipos. Esta campaña electoral nos ha mostrado que no pocas empresas se animan a impulsar el voto informado entre sus colaboradores, y eso va en línea con el 59% de encuestados que consideran relevante que sus lugares de trabajo promuevan espacios de diálogo al respecto.

Otro dato que debemos considerar como imprescindible es la migración. Después de que batiéramos récords en 2024, cuando 600 mil peruanos emigraron entre enero y noviembre de ese año, la encuesta nos revela que 8 de cada 10 ha considerado la posibilidad de irse del país. No se trata necesariamente de una decisión inmediata, pero sí de una señal de cómo se están evaluando las oportunidades. Este es un tema aún más relevante para los jóvenes quienes, quizás menos arraigados al país, indican estar interesados en migrar, mientras por lo menos el 39% de los peruanos mayores de 50 años apuestan por quedarse.

Aunque es importante tomar estos resultados con cautela, sobre todo porque las semanas alrededor de una votación pueden generar percepciones momentáneas, no debemos obviar que el impacto de la coyuntura electoral no se limita al plano político o económico, sino que también influye en cómo las personas proyectan su desarrollo laboral.

Para las organizaciones, esto abre una pregunta relevante más allá de las definiciones que tome cada gobierno, ¿qué rol podemos jugar hoy desde la gestión de personas para ayudar a que la sensación de certidumbre sea mayor? No se trata de intervenir en el debate político, sino reforzar aspectos como la claridad en las decisiones de la organización, promover espacios y condiciones que les permitan a nuestros colaboradores proyectarse a un desarrollo óptimo.

Las elecciones son momentos de cambio o de expectativa de cambio. Pero en el día a día de las organizaciones, lo que las personas parecen estar buscando no es necesariamente una transformación inmediata, sino señales más claras sobre su futuro laboral. Y esa es una conversación que, de una u otra forma, ya empezó a darse dentro de las empresas.


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