“Potenciar el espíritu emprendedor, para mover al país hacia un futuro con más progreso y humanidad”

Integrar el propósito al negocio es un reto que muchas organizaciones enfrentan: cómo pasar del discurso a la acción sin perder coherencia. La experiencia compartida por Krizia Vargas, Gerente de Personas en Solgas, ofrece una mirada sobre lo que implica activar ese propósito desde las personas y la cultura.

En los últimos años, distintas compañías han comenzado a redefinir su rol en la sociedad, buscando que su impacto trascienda los resultados económicos. Una de esas experiencias es la que lidera Krizia Vargas, Gerente de Personas en Solgas, quien relata cómo su organización ha construido una hoja de ruta hacia 2027 para conectar propósito, estrategia y cultura. Este proceso parte de una convicción: el propósito no puede limitarse a inspirar, sino que debe orientar las decisiones, la forma de trabajar y el vínculo con los equipos.

¿Qué motivó a Solgas a diseñar una Ruta del Propósito hacia el 2027? ¿Cómo se integró este propósito a la estrategia del negocio?

En Solgas entendemos que nuestra labor como empresa de energía no puede limitarse a distribuir GLP. Queremos ser un actor que impulse el desarrollo del país, por eso el año pasado decidimos poner en marcha nuestro propósito: “Potenciar el espíritu emprendedor, para mover al país hacia un futuro con más progreso y humanidad”. Este propósito nos recuerda que acompañamos a miles de peruanos en sus proyectos de vida y de negocio, desde las familias que buscan energía segura hasta los emprendedores que hacen crecer sus cocinas y restaurantes. A partir de esa definición, creamos un Ruta del Propósito hacia el2027 con ciertos compromisos muy claros: reducir la pobreza energética en el Perú, apoyar a nuestros distribuidores para que se profesionalicen, mejorar la experiencia de compra de nuestros clientes y fortalecer la gastronomía nacional como motor de progreso. Lo importante es que no se trata de un eje adicional, sino de la brújula que orienta nuestra estrategia de negocio y nos ayuda a tomar decisiones con impacto real.

¿Qué rol tiene Recursos Humanos en este proceso de conectar propósito, negocio y personas?

Mi equipo es el principal promotor de hacer que el Propósito de Solgas se viva a todo nivel en la organización. Para nosotros no basta con que los colaboradores escuchen cuál es el propósito; lo clave es que puedan conectarse personalmente con él y verlo reflejado en su trabajo diario. Por eso hemos creado los Squads de Propósito, que son equipos multidisciplinarios y ágiles en los que participan colaboradores de distintas áreas. Estos squads trabajan en ciclos de seis meses y desarrollan soluciones concretas vinculadas a los compromisos de la compañía, como profesionalizar a distribuidores o diseñar nuevas experiencias para clientes emprendedores. A través de ellos, cada persona entiende cómo su rol se conecta con el propósito y, al mismo tiempo, puede desarrollar nuevas habilidades asociadas a innovación, colaboración y liderazgo.

¿Qué cambios culturales o de gestión han observado desde que empezaron a trabajar bajo esta mirada de propósito?

Los cambios más importantes han sido el alineamiento de nuestros valores o principios organizacionales hacia nuestro Propósito, porque permite que los comportamientos que buscamos sean transversales a todos, es nuestro Espíritu Solgas que potencia todo lo que hacemos. Y el otro gran cambio ha sido la manera en la que nuestros equipos se relacionan con su propio impacto. Hoy, los colaboradores tienen mucha más claridad sobre cómo su esfuerzo diario contribuye a un objetivo mayor: “mover al país hacia un futuro con más progreso y humanidad”. Los Squads de Propósito han sido fundamentales en este cambio, porque permiten que personas de distintas áreas trabajen juntas en soluciones innovadoras y tangibles. Eso ha fortalecido la colaboración, la apertura a nuevas ideas y el orgullo de pertenecer a una empresa que no solo habla de propósito, sino que lo activa en su cultura y en su gestión.

¿Cuáles han sido los principales desafíos en llevar este enfoque, del discurso a la acción?

Uno de los mayores desafíos ha sido lograr que el propósito tenga un sistema de gobierno multidisciplinario, se traduzca en hechos concretos y no quede en un mensaje inspirador. Para superar este reto, creamos una estructura de liderazgo con un Comité de Propósito donde se trabajan los lineamientos más estratégicos ya segura que cada proyecto esté alineado a nuestros compromisos, y, como lo mencioné, adicionalmente activamos los Squads de Propósito como motor de innovación y ejecución. También nos propusimos medir los avances con indicadores claros, de modo que podamos demostrar a nuestros clientes, colaboradores y comunidades que cada paso que damos se conecta con nuestro propósito. La coherencia es lo más difícil, pero también lo más valioso: que lo que decimos sea lo que hacemos, y que ese impacto se vea reflejado en la vida de las personas.

Llevar el propósito a la práctica exige estructura, medición y, sobre todo, coherencia. Según Krizia, el mayor aprendizaje ha sido descubrir que las transformaciones más duraderas surgen cuando las personas logran ver el sentido de su trabajo en un objetivo colectivo. Convertir esa conexión en una experiencia cotidiana —más que en un mensaje— es el desafío constante de toda gestión basada en propósito.

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