En el pasado reciente, por mucho que se trabajase, siempre se podía poner un límite al ámbito laboral, ese era el momento en el que uno abandonaba el lugar de trabajo. Atrás quedaban las obligaciones laborales, los pendientes y las órdenes del jefe; todo se posponía hasta el día siguiente. Pero con la pandemia este límite natural se trastocó.













